TERMINACION DEL INTERIOR DE LA CUPULA DEL
PALACIO DE BELLAS ARTES
Para conmemorar el 70
aniversario (1934-2004) de la inauguración del Palacio de Bellas Artes, a
partir de 1999, el Instituto Nacional de Bellas Artes llevó a cabo una serie
de trabajos de restauración y mantenimiento del edificio sede de esta
institución. El Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México es uno de los
más importantes símbolos de la cultura nacional.

El proyecto
inicial fue obra del arquitecto italiano Adamo Boari. De estilo ecléctico,
conservando las antiguas proporciones clásicas bajo una apariencia decorativa
moderna estilo Art Nouveau recién aparecido en Europa. Inició la construcción
en noviembre de 1904, dirigiéndola hasta su partida a Italia en 1916 a causa
del movimiento revolucionario en México, dejó la obra terminada hasta su
estructura y decoración exterior.
El proyecto
que presenta innovaciones notables para su tiempo que se desprenden de
minuciosos estudios que realizó de los más importantes teatros europeos, como
son precisamente el construir un gran vestíbulo coronado por una cúpula
central y dos semicúpulas laterales a la manera bizantina, recubiertas con
vitrales multicolores, que se convertiría en un gigantesco invernadero con luz
solar y separaría a la sala de espectáculos del gran salón de fiestas con
terrazas cubiertas de plantas naturales que mira hacia la plaza principal.
A
finales de los años 20 del siglo pasado, el Gobierno de México decide reanudar
los trabajos e invita a Boari a concluir la magna obra.
Por alguna
razón, el arquitecto canceló su viaje y muere en Roma en 1928; por este
motivo, se asignó al arquitecto mexicano Federico E. Mariscal el proyecto de
terminación y conclusión de la obra.
El
proyecto se reanuda en 1930 y concluye en 1934 tal como se observa
actualmente, habiéndose introducido cambios sustanciales, tanto en la
decoración interior como en el aspecto arquitectónico pues se dividió en dos
partes, el Teatro y el nuevo Museo de Artes Plásticas en lo que iba a ser el
salón de fiestas.
El
proyecto original dejó de llamarse “Teatro Nacional”, para tomar el nombre
actual de “Palacio de Bellas Artes” al que se incorporaron importantes
detalles del naciente estilo arquitectónico y artístico llamado Art Decó,
perteneciente a la corriente funcionalista. Los cambios implementados se
dieron mayormente en la decoración interior del recinto.
La
Cúpula Central y las semicúpulas están recubiertas en su exterior por cerámica
industrial vidriada de 6”X6” en tonos degradados desde el naranja intenso en
la parte superior hasta el amarillo claro en la parte inferior con un acabado
iridiscente que refleja la luz como un sol radiante.
En contraste
con el exterior, por calas y fotografías de la época, se sabe que el diseño
interior de las cúpulas tenía la intención estética de transmitir serenidad a
los asistentes, imitando la bóveda celeste, en tonos degradados desde el azul
oscuro en la parte superior hasta el azul claro en la parte inferior.

En 1999 se
inició la restauración de las semicúpulas comenzando por el exterior,
continuando con los trabajos.
En el año
2003 dio inicio la restauración de la Cúpula Central por el exterior y en 2004
por el interior. Esta labor fue presidida por una junta de asesores
especialistas en varias disciplinas con la función de resolver cada uno de los
problemas técnicos específicos.
Para los
trabajos de restauración del interior de la Cúpula Central se armó una
plataforma estructural en volado sobre el vestíbulo principal, en el arranque
de la cúpula, a una altura aproximada de 45.00 metros.
Se solicitó
al Profesor Luis Torres, ingeniero químico de la UNAM, que propusiera un tipo
de pintura con especificaciones técnicas especiales como gran adherencia,
capacidad de repeler el polvo, resistencia a los rayos ultra violeta y alta
durabilidad ya que por muchos años no sería posible darle mantenimiento, pues
para esto se requeriría de volver a armar la plataforma de manera similar.
El
Ing. Luis Torres acudió para la formulación de una pintura con las
características requeridas, a Pinturas Nervion, especialista en desarrollo de
pinturas y recubrimientos de alta especificación, por su amplia y reconocida
experiencia en otros proyectos similares.
Pinturas El
Nervión, S.A. de C. V. desarrollaron el POLYLITE® 160-DTM, cuya
formulación ofrece alta estabilidad a los rayos ultravioleta, lo que repercute
directamente en la resistencia y protección de la pintura frente a las
condiciones ambientales”.
El POLYLITE®
160-DTM mostró
gran facilidad de manejo y aplicación, lo que proporcionó una superficie tersa
y un rendimiento excepcional con el consiguiente ahorro de material y mano de
obra.
Al respecto,
el presidente de Pinturas El Nervión, S.A. de C. V., el Sr. Hilario Ibarrola,
así como su Director General, el Sr. Hilario Ibarrola Álvarez, apuntaron:
“Para nosotros es motivo de orgullo participar en este tipo de proyectos.
Tenemos una historia de éxitos que prueban nuestra flexibilidad para ofrecer
altos desarrollos tecnológicos dentro de nuestra industria. Cuando un cliente
se acerca a nosotros, sabe que va a obtener un producto específicamente
diseñado para cubrir sus necesidades, elaborado con la más alta calidad. Es
por ello que contar con ingredientes de calidad y con un proveedor confiable
resulta crucial para nosotros”.
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