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922
Rojo Oxido |
950-283
Azul Medio |
950-74
Azul Claro |
911
Negro |
El armador raramente elige el color del antivegetativo ya que al estar debajo
del agua no tiene influencia estética aunque, como en todo, existen casos
atípicos como el de algunos patrones de pesca que evitan determinados colores
porque dicen que ahuyentan la pesca.
Vamos a
la flotación y costados (verticales). La flotación es la zona que
se sumerge alternativamente entre la máxima y mínima carga del barco, mientras
los costados corresponden a la zona del casco que no esta en contacto con el
agua y sus límites son la línea superior de la flotación y la parte mas alta de
la amurada.
En muchos casos la flotación es tratada como la obra viva (o al menos una parte
inferior de ella) ya que una gran parte del tiempo esta sumergida y también
sufre de los efectos de incrustación.
En el caso de no ser tratada con antivegetativo los sistemas de pintado suele
estar basado en resinas epoxi las primeras capas, para acabar con dos capas de
la misma familia o, para facilitar el mantenimiento, con resinas acrílicas
(antiguamente se usaba el clorocaucho hoy en desuso). Las resinas acrílicas y
clorocaucho, a diferencia de las resinas epoxi son de un solo componente (más
fáciles de utilizar por la tripulación en el mantenimiento) y pueden ser
repintadas sin necesidad de dar rugosidad mediante chorreado o lijado de la
superficie a pintar, ya que su repintabilidad es ilimitada.
El color será a elección del armador sobre una carta de colores del fabricante,
que es lo más habitual, (una muestra de la firma Sigma Coatings veréis mas
abajo) o bien se elegirá de una norma de colores, Ral, UNE, etc.
Hay armadores que tienen colores específicos corporativos que serán los
especificados en sus proyectos y que dan el nombre al color.
Respecto al brillo dependerá del tipo de resina elegida en
el acabado. La resinas alcídicas y acrílicas son brillantes mientras que las
clorocaucho y epoxi son satinadas aunque durante muy corto espacio de tiempo ya
que sufren el fenómeno físico de "caleado" por el efecto de la luz del sol sobre
la pintura, quedando en muy poco tiempo un aspecto mate.

En la realidad, el buque sufre unas duras condiciones con rozamientos de
estachas y muelles, golpes de mar, y sobre todo... muchas horas de sol. Esto
hace que las pinturas presenten de todo menos brillo, a pesar de que
inicialmente su brillo fuera alto.
Las cubiertas son las zonas de tránsito y maniobra de buque
(castillo a proa, principal, y pasillos de acceso a las diferentes áreas o
pisos). Sufren grandes golpes por caídas de herramientas u objetos varios y
rozamientos. La cubierta castillo y principal son las zonas que más se
deterioran ya que son las que más se usan.
En contrapartida las cubiertas son fáciles de mantener por su accesibilidad. Los
sistemas de protección pueden estar basados en imprimaciones de silicato de zinc
y resinas epoxi en dos o tres capas.
Los colores son elegidos, al igual que el resto del buque por el armador y los
más habituales son el verde intenso y rojo ingles. Este último color es muy
habitual en el sector naval debido a que mimetiza el oxido producido por la
corrosión.

Por último la superestructura u obra muerta que corresponde al gran cajón que
sobresale de la cubierta donde se alojan los camarotes, sala de mando, cocinas,
comedores, etc.
Hasta hace unos veinte años, a excepción de los fondos, tanques de carga y
lastre, las pinturas empleadas eran de un solo componente (alcídicas o
clorocaucho). Esto facilitaba el mantenimiento del buque en momentos de
navegación o espera en puerto, por un elevado número de tripulantes que
llevaban los buques.
Hoy día la tripulación es la mínima posible y el mantenimiento se deja para los
trabajos en astillero por personal especializado, lo que permite el uso de
pinturas mas sofisticadas como las resinas epoxi y poliuretanos de dos
componentes.
Hoy en día la superestructura es protegida con imprimaciones de
alta prestación, ricas en zinc, epoxi, etc. mientras que los acabados son
resinas acrílicas o alcídicas (brillantes). Estas últimas son las resinas más
conocidas por todos.
Actualmente cada vez más se están cambiando los acabados a resinas de
poliuretano de dos componentes, alto brillo y única pintura capaz de mantener
este brillo durante un tiempo razonable entre dos y cuatro años (muy diferentes
a los alcídicos uretanados o con poliuretano que vemos en las droguerías, de
escasa resistencia).
Todo el interior, sala de máquinas, camarotes, pasillos, etc., son pintados con
resinas alcídicas.
Acabamos de ver como se reviste un buque normal de hoy día pero, evidentemente
no es una norma general ya que cada buque, dependiendo del tipo, su uso o
decisión del armador, tendrá un tratamiento diferente.
Podemos ver ejemplos muy distintos, los pesqueros, donde es habitual un
mantenimiento por los propios marineros es normal el uso de pinturas de un
componente y envase pequeño, compradas en cualquier tienda de pintura o almacén
de efectos navales.
En un trasatlántico donde se prima la estética e imagen, la importancia del
acabado es primordial. En estos casos los acabados son basados en resinas de
poliuretano de dos componentes y alto brillo.
Un ejemplo más, en una plataforma petrolífera la
estética no es lo primordial,
sí su protección y durabilidad. Los sistemas de protección se calculan para un
periodo lo más próximo a su vida útil (15 ó 20 años). Los sistemas son los más
sofisticados y de altísimos espesores.