CALÉO

El caleo (o tizado) es la degradación del aglutinante de la pintura, que deja los pigmentos sueltos en forma de un polvo blanco o del color del recubrimiento al frotar la superficie.





Causas principales


Radiación UV: 

El sol rompe las cadenas químicas de la resina. Es extremadamente común en epóxicos usados en exteriores.


Resinas inadecuadas: 

Usar pinturas diseñadas para interiores en ambientes con alta exposición solar.


Exceso de cargas: 

Pinturas formuladas con demasiados pigmentos económicos o talcos que se desprenden fácilmente.


Degradación química: 

Exposición a vapores ácidos o ambientes industriales agresivos que "atacan" el acabado.


Cómo solucionarlo


El polvo del caleo actúa como un antiadherente; si pintas encima sin limpiar, la nueva capa se desprenderá. 


Limpieza profunda: 

Lavar con agua a presión (hidrolavado) y cepillo de cerdas duras para eliminar todo el polvillo.


Prueba de adherencia: 

Una vez seco, pasa la mano; no debe quedar rastro de polvo.


Imprimación: 

Si el sustrato es poroso, aplica un sellador o primer fijador.


Acabado resistente: 

En exteriores, sustituye el epóxico por un poliuretano o un acrílico industrial de alta resistencia UV.


Prevención


Sistema Dual: 

Usa epóxico como barrera anticorrosiva (capa base) y poliuretano como acabado para proteger del sol.


Fichas técnicas: 

Verifica que el producto especifique "resistencia a la intemperie".


Espesores: 

Mantener el espesor de película seca (EPS) recomendado para retrasar la erosión.


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