SANGRADO
El sangrado (o bleeding) es un defecto de coloración donde un pigmento o contaminante de la capa inferior se disuelve y "sube" hacia la superficie, manchando la nueva capa de pintura.
Descripción
Se manifiesta como manchas o cambios de tono (comúnmente rojizos, amarillentos o rosados) que aparecen a través del acabado recién aplicado. Por más capas que pongas, la mancha suele volver a brotar mientras la pintura esté húmeda.
Causas principales
Pigmentos antiguos solubles:
Pinturas viejas (especialmente rojos o marrones orgánicos) que reaccionan y se disuelven con los solventes de la pintura nueva.
Contaminantes en el sustrato:
Presencia de aceites, asfaltos, alquitrán de hulla (coal tar) o grasas que no fueron eliminados.
Solventes muy agresivos:
El uso de solventes fuertes (como Xilol o MEK) en la nueva capa "ataca" la pintura vieja y arrastra sus pigmentos.
Falta de sellado:
No aplicar una barrera aislante entre una superficie desconocida y el acabado final.
Cómo solucionarlo
Aplicar más manos de la misma pintura no detendrá el sangrado; la mancha seguirá migrando.
- Curado: Deja que la capa manchada seque y endurezca por completo.
- Lijado: Lija suavemente para eliminar el brillo y facilitar la adherencia de la reparación.
- Barrera aislante: Aplica un sellador o imprimación bloqueadora (como un epóxico de altos sólidos o un sellador específico para sangrado) que cree una película física impenetrable.
- Repintado: Aplica el acabado final una vez que la barrera esté seca.
Prevención
- Prueba de frotado: Antes de pintar, frota un trapo con el solvente de la nueva pintura sobre la vieja. Si el color mancha el trapo, habrá sangrado.
- Limpieza profunda: Elimina cualquier rastro de grasa o materiales asfálticos antes de empezar.
- Uso de aislantes: Si sospechas que la pintura base es inestable, aplica siempre una capa de transición diseñada para bloquear pigmentos.





